Cómo evitar la parálisis por análisis

Cómo evitar la parálisis por análisis

Existen personas “expertas” en analizar e interpretar todo hasta el más mínimo detalle. Esto se puede aplicar tanto al mundo personal de relaciones como al profesional de los negocios.

Cómo evitar la parálisis por análisis

Analizar. Interpretar. Dudar. No avanzar. Una y otra vez. ¿Te suena?

La consecuencia puede ser una parálisis por análisis por tener la sensación de no disponer de suficiente información para actuar. Tomar una decisión adecuada no parece posible y el miedo de asumir las consecuencias desconocidas parece más grande que el mal conocido.

Tomar una decisión bajo inseguridad por falta de más información es la única manera de salir del bucle infinito de analizar, interpretar, dudar y no avanzar.

Para escapar de este círculo vicioso hay que dar el paso en algún momento. Tomar decisiones permite obtener más datos que aportan una ventaja clave para encontrar una solución: corregir.

Dar un paso al frente. Asumir las consecuencias. Corregir si existe una desviación. Si no tomas tú una decisión hoy, lo harán otros por ti mañana. Es así de sencillo y complicado al mismo tiempo.

Cómo tomar una decisión cuanto antes

¿Es bueno tener a disposición toda la información necesaria antes de lanzarse en un negocio como el de una agencia inmobiliaria o la hora de probar un nuevo servicio? Por supuesto. Hay varios factores que no determinan pero que aumentan la probabilidad de éxito en un nuevo negocio.

  1. Haber realizado un estudio de mercado para averiguar el potencial de un producto o servicio.
  2. Haber creado una especie de prototipo sobre el que podemos recibir feedback.
  3. Haber definido y testeado todos los posibles escenarios a nivel operativo de la empresa.

Está claro que tener las cosas claras requiere dinero y tiempo. Cuando más información quiero tener antes de lanzar un negocio de verdad, más recursos tengo que invertir.

Lanzarse y aprender sobre la marcha

Se podría decir que o bien eres vago de realizar la labor de fondo o simplemente un valiente. Me gusta pensar que soy un poco de los dos para no tener que admitir que me gusta esquivar un poco los trabajos no tan bonitos del emprendedor.

Si en un caso tienes el coste de investigación tienes aquí el de aprendizaje. De ambas formas puedes llegar al éxito y en ninguna de ellas lo tienes garantizado.

Al final se debe también al carácter de cada uno. Siempre corres el riesgo de parálisis por análisis. Es lo que simplemente lanzándote no te va a ocurrir.

Yo si te puedo dar un consejo te diría una cosa. No hagas ni una cosa ni la otra.

En algún momento tienes que lanzarte pero no lo hagas enseguida.

  • Deja madurar la idea al menos 7 días. En muchos casos ya ha dejado de ser interesante.
  • Siempre déjate la posibilidad de equivocarte. No te lances a ciegas apostando por todo o nada.
  • Pide la opinión de terceros. No siempre (o incluso pocas veces) estarán de acuerdo contigo. Si lo superas, es que te motiva. Y eso es la clave.

La cuestión no es cuando das el paso sino el no pararte. Un negocio no se monta con un golpe fuerte encima de la mesa sino más bien dando en muchas puertas. Poco a poco lo consigues. No te rindas fácilmente. Será una buena señal.

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